-¡Iuu! ¡Ni loca!- Exclamo disgustada Emma
-Entonces pídele a una de tus hermosas amiguitas- dijo el sapo
-Mmm… lo intentaré…-
Emma se transformo en humana otra vez y les pregunto a sus amigas:
-¿Alguien quiere besar al sapo?-
Y todas gritaron con desprecio:
-NOO!-
-¡Si no, no nos mostrara el camino!, ¡hagan un esfuerzo!-
-¿Por que no lo besas vos?- pregunto Shiro
-¡Es lo mismo que por que no ustedes!-
-Porque no queremos- protestó Nikki
-Mmm… bueno si es por el bien del grupo…- dijo Mina
Luego agarro al sapo y sin ganas lo beso, las chicas sorprendidas gritaron:
-¡QUE ASCO!-
Luego el sapo se convirtió en un hermoso joven y dijo:
-No importaba si no me besabas…- y Mina lo interrumpió
-¡Lo hubieras dicho antes!-
-Es que hace muchos años una estudiante de este colegio, que salía conmigo me encantó, y los profesores que vienen aquí solo me acarician la cabeza para que yo les muestre el camino y no puedo protestar contra ellos, ¡y gracias a Mina pude convertirme en un humano de vuelta!- dijo feliz el muchacho.
El era alto, de pelo marrón y lacio, sus ojos tenían color celeste claro, casi grises, era muy bueno y valiente, vestía un pantalón negro, con una remera azul y zapatillas negras, su poder era el del viento, poesía una espada larga y mágica, su varita era negra y su mascota un dragón blanco, con el poder elemental del aire.
-¡Bueno ahora muéstranos el camino! ¡Ya que te bese que valga la pena!- Exclamó Mina.
Luego el joven las llevo hacia una pared de retamas y dijo:
-Listo ya llegamos-
-¿Que? ¿Este es el centro del laberinto? ¡Si ni siquiera caminamos un metro!- exclamó Emma
-Si pero ustedes no saben el secreto-
Y de repente abrió los brazos y mágicamente la pared de retamas se abrió y dentro de ella salía un aire helado y una luz blanca. Las chicas sorprendidas entraron y Emma pregunto:
-¿Director? ¿Esta aquí?-
Y de repente se oyó una voz con pocas fuerzas
-¿Quien es?-
-Somos estudiantes- contestó Shiro
-No deberían estar aquí-
-No agote sus fuerzas director, venimos solo a ver como está- dijo Mina calmándolo
Fermín se encontraba en una camilla blanca tapado por una sabana celeste, su rostro estaba lleno de puntos rojos y violetas que explotaban.
-¿Que es lo que tiene?- pregunto Emma
-Tengo una especie de peste violeta-
-¡Yo se que es eso!- exclamó Mina
-¿Tienes alguna cura?- dijo Nikki
Y justo se escuchó una puerta que se abría
-¡Director! ¡Ya volvimos!- gritó una profesora
Y las chicas no sabían donde esconderse ya que fue demasiado rápido como para hacer un hechizo.
-¿Que hacen ustedes aquí?- preguntó la profesora Britch
-Quisimos ver como estaba el director Fermín y ver que es lo que tenía- contesto Emma
-No importa ahora eso, ¿Alguien consiguió la cura?- dijo tosiendo el director
-Lo lamento Sr. no pudimos conseguirla-
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